Aunque he ido al campo un par de veces estas navidades pasadas, no he podido ir a mi aire.
El sábado fui a revisar una cámara y en el camino divisé a un zorro (Vulpes vulpes) en medio de un sembrado. Él también me vio y para no llamar más la atención decidió quedarse quieto.
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Al descubrirme se sentó para vigilarme |
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Con el pelaje invernal, abultan más y son más bonitos |
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A pesar de vigilarme, no dejaba de mirar a los lados por si había algún otro peligro |
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Al final, incluso se tumbó... |
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... y pegó la cabeza a la tierra para intentar destacar menos. |
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También vi que las aceitunas de los olivos que no aprovechan los humanos, son bien recibidas por los jabalíes (Sus scrofa) |
El lunes hice la primera visita del SACRE de invernantes de la temporada y como iba contando pájaros no me detuve a hacer muchas fotos pero hubo una visión que no me pude resistir a fotografiar. Debía ser algún tipo de efecto óptico por la estratificación de la atmósfera y la contaminación, pero el caso es que parecía que había un ataque nuclear en Madrid. Afortunadamente "sólo" es un episodio más de contaminación. No somos conscientes de lo que respiramos... y no hacemos nada para cambiarlo.
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Contaminación y calor, crearon un curioso efecto óptico |
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Desde otra perspectiva, el efecto desaparece, pero la contaminación no |
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