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jueves, 11 de diciembre de 2025

HAYEDO DE LA PEDROSA Y PUERTO DE LA QUESERA

Mucho tiempo llevábamos sin salir al campo y sin contar nada por aquí y en este puente de la Constitución no podíamos permitir que continuara. El mismo sábado ya salimos por Santorcaz, a recoger una cámara que llevaba tiempo puesta. Ya contaré el resultado de sus capturas. Y el domingo decidimos ampliar un poco nuestro radio de acción y nos fuimos a un bonito lugar que visité en mis tiempos de universitario. A pesar de que el tiempo estaba fresco y húmedo, los niños pusieron todo de su parte y lo disfrutamos un montón.

Lo típico de un hayedo al final del otoño e invierno: un manto de hojas, y troncos con un musgo verde en todo su esplendor

Estas zonas húmedas y frescas del Sistema Central, de repente nos transportaron a los bosques cantábricos y la niebla, el agua que inundaba los senderos y las especies vegetales, nos hacían dudar de si estábamos a 100 km de Madrid o a 500. 

Pero la senda hacia el Hayedo de la Pedrosa, comienza en un espeso brezal, que cuando llegamos estaba cubierto por una espesa niebla

De camino fuimos disfrutando con especies norteñas, como estos arándanos (Vaccinium myrtilus) que crecían en los robledales que rodean a los hayedos

Esta haya (Fagus sylvatica) se dio un abrazo a si misma

Para los no acostumbrados, los hayedos siempre son unos bosques muy evocadores

La niebla empezó a levantar y seguimos viendo especies interesantes como algún acebo (Ilex aquifolium)

Una imagen típica de la Navidad que está a punto de llegar

También nos empezamos a fijar en los líquenes porque pájaros no vimos ni uno. Rhizocarpon geographicum es un tipico líquen crustáceo de rocas ácidas y zonas altas

Aunque sean organismos humildes, también libran sus batallas por ocuar el territorio. 

Aquí la pelea es con líquen gelatinoso, tal vez Collema nigrescens, que cubre al crustáceo

En las cortezas de los rebollos la lucha es igual, aunque las especies sean otras de tipo foliáceo ¿Parmelia sulcata? y fruticuloso ¿Evernia prunastri?
 
Otro liquen fruticuloso

Otro árbol que nos encantó fueron los serbales de los cazadores (Sorbus aucuparia) que aunque sin hojas, estaban plagados de sus llamativas bayas rojas

Pasado el Puerto de la Quesera el sol lucía más, aunque hacía más frío. En los miradores hacia el Pico del Lobo eran pinares de repoblación lo que dominaba el paisaje


martes, 10 de abril de 2018

RASTROS Y HUELLAS EN LA NIEBLA

Entre catarros míos y de la familia, mes y medio sin salir de casa, y este fin de semana el tiempo tampoco acompañaba. No obstante tenía que salir, aunque sólo fuese un poco... Con esa niebla no iba a poder ver mucho, así que obligatoriamente había que fijarse en cosas más humildes de las habituales.

La niebla se pegaba a las zonas más altas.
Con tanta humedad los líquenes están en plena actividad, desplegando sus estructuras reproductoras. En la foto, un ¿Parmelia quercina?
En algunos olivares, los jabalíes escarban para no dejar ni
una sola aceituna sin recoger. Parece que han sido cavados ex profeso
Los enormes hormigueros de hormiga roja (Formica rufa) llaman la atención con 
la brotación de las semillas que no han sido consumidas y abandonadas en los alrededores
El número de hormigas es inmenso
Un corzo debió tener algún problema y sólo quedó los huesos y pelos de una pata
A última hora abrió un poco el cielo y nos atrevimos todos a un corto paseo. Un par de golondrinas y un águila calzada (Aquila pennata) nos hicieron pensar que estábamos en plena primavera, pero no, pronto se cubrió y seguimos con lluvia y frío. Habrá que seguir esperando...

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martes, 8 de enero de 2013

Vuelve la niebla...

Nuevo fin de semana, largo, que he pasado en Santorcaz. En el sábado y el domingo las horas centrales del día han sido un relativo oasis de sol y calor, en el frío invierno, y la Naturaleza parece que recibe esos rayos de sol con alegría.

Así lo hacen algunos pajarillos que se suben a lo más alto de olmos y álamos a darse baños de sol. Algunos machos incluso ya se "entrenan" con los cantos que desplegarán en la próxima primavera para buscar pareja. Así lo hacía este pardillo común que estaba en lo más alto de un olmo muerto por la dichosa grafiosis. Todavía no lleva en el pecho todo el color carmín que lucirá en unos meses.

Pardillo común macho (Carduelis cannabina)

Esta hembra de pinzón común, en cambio, siempre mantendrá sus colores apagados, pues como casi todas las hembras de las aves, no debe llamar la atención de nadie. Sin embargo, también disfruta del sol y ahueca un poco el plumaje para que el calorcillo le acaricie la piel bajo las plumas.

Hembra de pinzón común (Fringilla coelebs)

Volvemos con otro macho de un ave, esta vez de un escribano soteño. Un ave muy tímida y no tan abundante como las anteriores. Este macho se oculta tras su antifaz en un sauce, árbol típico de los sotos y riberas que frecuenta.

Escribano soteño macho (Emberiza cirlus)

Por la tarde, descienden de nuevo las temperaturas aunque los campos de cebada se resisten a dejar escapar los últimos rayos de sol tomando un color verde-dorado muy sugerente al objetivo de la cámara.




Finalmente el sol se despide en el horizonte y el intenso color rojizo nos hace pensar que mañana será de nuevo un día de tiempo estable.



Pero que la atmósfera sea estable no quiere decir que vaya a haber sol. Como vemos en la siguiente fotografía, tan sólo las cumbres de Guadarrama consiguen verse claramente por encima de las brumas, lo que nos da una idea de la cantidad de humedad que tiene el aire que nos rodea.



Al día siguiente, efectivamente la niebla es muy cerrada y las grises tórtolas turcas (Streptopelia decaocto) casi no se diferencian del fondo que las rodea.

Tórtolas turcas (Streptopelia decaocto)
Todo es calma y silencio y es difícil encontrar, y mucho más, fotografiar a ningún animal. Sin embargo, en lo alto de un majano, un visitante del norte que se ha decido a pasar el invierno en Santorcaz nos observa. Se trata de un bisbita común.

Bisbita común (Anthus pratensis)

Los que si disfrutan de la alta humedad del ambiente son musgos y líquenes que absorben la humedad y despliegan sus colores y estructuras para reproducirse. 



Identificar a estas especies es algo más complicado, pero el líquen pudiera ser una una Xanthoria parietina que ha crecido sobre la corteza de un olmo muerto.



Y me despido con el mismo protagonista que en la primera entrada del blog. Parece que esta curruca cabecinegra se ha aquerenciado en nuestro jardín y es una agradable sorpresa levantar la persiana de casa, encontrarla rebuscando entre las hierbas y dejarse grabar este pequeño vídeo.