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domingo, 12 de abril de 2026

TABLAS DE DAIMIEL: UN LUGAR DONDE APRENDER A VER AVES CON NIÑOS

Después de ver el agua corriendo por el Monasterio de Piedra, el Jueves Santo decidimos ir a ver aguas más quietas: el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Un invierno extremadamente lluvioso hizo que estuvieran rebosantes de agua y de vida. No confiaba ver yo muchas cosas, por la concentración de gente en la zona visitable del Parque, pero salimos más que satisfechos con un botín de avistamientos, uno de ellos el de cercetas pardillas (Marmaronetta angustirrostris) uno de los patos más escasos del planeta, que vimos a placer, y que no había visto en libertad en toda mi vida a pesar de haberlo buscado.

Imagen arquetípica de las Tablas: agua remansada, vegetación de ribera, y pasarelas de madera

Comenzamos, con la ruta más frecuentada, la de las pasarelas hacia la Isla del Pan, donde todo empezó como me esperaba. Mucha gente, y las típicas aves acuáticas que están por todos lados. 

Una pareja de ánsares comunes con sus crías (Anser anser). Son aves que crían en el norte de Europa, pero en algunos lugares tranquilos hacen una excepción

Los ansarinos hacían las delicias de todos los niños

Otra ave muy frecuente, la focha común (Fulica atra)

Había muchas gaviotas reidoras (Larus ridibundus), ésta con plumaje de verano

Ésta aún conservaba el plumaje de invierno y detrás, una gaviota patiamarilla (Larus michahellis)

Luego rápidamente cambió y empecé a observar las aves que iba buscando y son mucho más escasas.

Un espectacular macho de pato colorado (Netta rufina)

De perfil también es un paco impresionante

Aquí hay dos parejas de patos colorados descansando

Un poco más de detalle de otra pareja

Muy a lo lejos vi la inconfundible postura de otro pato escasísimo, la malvasía (Oxyura leucephala). Llama la atención por su cola enhiesta y su pico azul

Luego me hinché a ver a la estrella del día, cercetas pardillas a montones

Ésta estaba anillada, seguramente fruto de un programa de reintroducción. He pedido los datos de su historia y estoy esperando a que me lleguen

No había ni una ni dos, creo que vi más de una docena. En torno a 2010 había unas 20 parejas en toda España

Otro pato menos llamativo, pero bastante bonito, el ánade friso (Mareca strepera)

Nos sobrevoló esta garza imperial (Ardea purpurea) que mis hijos mayores ya sabe identificar, no sólo como garza, sino como imperial

No sólo se disfruta de las aves, también de los paisajes

Después de comer, pensábamos que todo estaría más tranquilo y veríamos ya poca cosa, pero la verdad es que a los observatorios que hay hacia el norte del centro de visitantes, da la sensación de que sólo los vamos los que disfrutamos con esto. Así que sumamos otro buen puñado de aves y alguna sorpresa.

Si pensábais que nos íbamos a ir sin ver al más común de los patos de Europa, estábais equivocados, aunque no vimos muchos no podían faltar los ánades reales o azulones (Anas Platyrrhynchos)

Ésta es una hembra


Es época de reproducción y los machos no pierden de vista a las hembras

Así se alimentan nuestros patos más comunes

También en celo están las fochas, que se persiguen como si fueran gallos de pelea...

... o se dedican a buscar regalos con los que agasajar a sus hembras

De la familia de las fochas, no podían fallar las gallinetas (Gallinula chloropus)

Seguimos aumentando especies con este chuchara común (Spatula clypeata)

Un grupito de porrones comunes (Aythya ferina)

No podían faltar algún podicipédidos, otro tipo de aves acuáticas como este zampullín chicho (Tachibaptus rufficollis)

Otros de la familia, mucho más escasos, los zampullines cuellinegros (Podiceps nigricollis)

Tienen un impresionante ojo rojo

No podían faltar los aguiluchos laguneros (Circus aeroginosus), ésta una hembra

Éste macho buscaba algún patito desprevenido o enfermo.

Aunque no los vimos bien, el chico quedó encantado al descubrir estos dos moritos (Plegadis falcinellus), un tipo de ibis que hace unas décadas estaba a punto de desaparecer

Entre observatorio y observatorio había que caminar entre carrizos, donde también es posible ver algún pajarillo.

Ésta es una lavandera boyera (Motacilla flava) seguramente de la subespecie ibérica por su ceja blanca y carrillos oscuros

Otro pájaro muy especial, un pechiazul (Lucina svecica), seguramente de camino a las cumbres de Gredos donde vive a unos 2000 metros de altitud

Esta tarabilla común (Saxicola rubicola) es un pájaro que no es especialista de zonas húmedas, pero se estuvo tan quietecito que aquí le pongo también 

Nunca saco a las comunes urracas (Pica pica) pero es cierto que son llamativas

La sorpresa fue este zorro (Vulpes vulpes) que venía tan tranquilo por uno de los senderos entre los observatorios, seguramente buscando basura.

Lo tuvimos muy cerca, aquí mi hijo mediano. A la niña pequeña hubo que sujetarla porque fue a por él

No sé si tendría algún problema, pero son preciosos igualmente

Desde los observatorios también hay vistas estupendas

Aunque amaneció nublado, luego quedaron nubes altas como estas y finalmente ni una, como en la foto anterior

Antes de dejar el Parque, visitamos el Molino de Molemocho, un museo etnográfico que explica la vida anterior en las Tablas. 

Con el sol ya bajo, un somormujo lavanco (Podiceps cristatus)

Como nos quedamos sin agua, en ver de volvernos a la autopista directamente quisimos pasar por Villarrubia de Los Ojos. Donde sumamos otras dos especies a la lista de aves del día. 

En las lagunas de la depuradora vimos varios tarros blancos (Tadorna tadorna) que es la primera vez que aparecen en mi blog, no son frecuentes

Aquí una pareja, el macho luce un tubérculo rojo en la base del pico

También había patos cucharas, aquí una pareja

En una rotonda a la entrada del pueblo había un encharcamiento y vimos una cigüeñuela (Himantopus himantopus)

En la misma charca otro tarro blanco

Y aquí acabo, una bonita ezcursión a poco más de dos horas de Madrid, en la que hasta con tres niños bastante inquietos es posible ver decenas de aves sin mancharse de barro ni escalar montañas. Muy recomendable.


miércoles, 31 de diciembre de 2025

UN ZORRO, UN FESTIVAL DE CORZOS Y RAPACES

El día después de Navidad, reservé un par de horas para ir a contar pájaros por Santorcaz, siguiendo la rutina que cumplo desde hace años que hago el SACIN. Hacía tiempo que no salía sólo por el pueblo y aunque de pájaros no hubo nada especial que contar, fueron los mamíferos los que sí estuvieron muy activos a pesar de que no madrugué mucho. 

Con su espléndido pelaje invernal, este zorro (Vulpes vulpes) me descubrió antes que yo a él

Aunque el zorro fue lo menos habitual, los protagonistas reales fueron los corzos (Capreolus capreolus). Ya desde el comienzo del paseo, poco después de dejar la piscina apareció uno de ellos en el horizonte. Luego algunas rapaces posadas en los tendidos eléctricos y ya después fueron otra vez los corzos por todos sitios, no sé si los mismos, pero no todos lo serían.

Éste macho me observó tras unos espartos durante unos segundos antes de desaparecer. Habra tirado sus cuernas en algún sitio y le crecerán unas nuevas durante la primavera.

Estos dos milano reales (Milvus milvus) debieron pasar la noche en ese poste 

En uno más cercano un cernícalo macho (Falco tinnunculus) buscaba una presa

Mucho más lejos un águila imperial (Aquila adalberti) también buscaba el desayuno

Caminando entre carrascas descubrí a unos 20 metros que algo se movía, ellos me debieron oir u oler, tras un rato en que creo que no habían descubierto

Tras seguir con mi itinerario, allá por Las Fuentes, volví a ver unos corzos en la distancia

Volviendo a los pájaros, un carbonero (Parus major) se puso a una corta distancia

A pesar de ser bastante comunes, no dejan de ser uno de los pájaros más bonitos

Me sorprendió que aún pasaran grullas (Grus grus) volando hacia el sur a finales de diciembre

Tras bajar la vista de las grullas fue cuando encontré al zorro en un sembrado, y tras obsservarnos, se ocultó entre unos espartos

Desde la Hontanlla, de nuevo otro grupo de corzo, da envidia ver cómo suben por los cerros sin aparente hacer ningún esfuerzo

Rara es la vez en que los corzos no descubren antes al humano

Y para mi sorpresa cuando estaba ya llegando al pueblo, en frente de la Cuesta de la Torrecilla o Cerro del Elvira, otra vez los corzos se metieron por medio cuando estab intentando fotografiar a un par de milanos reales.

La casualidad quiso que el milano se cruzase en el camino de unos corzos que yo no sabía que estaban ahí

Es una secuencia curiosa, porque a posta hubiera sido muy difícil de conseguir

Hasta tres corzos se cruzaron en el camino del milano

Cuando ví que había corzos por el cerro, los busqué y les pude grabar antes de desaparecer

Cuando ya los corzos se fueron, pude fotografiar con más calma al milano