lunes, 6 de abril de 2026

PÁJAROS CANTORES EN EL MONASTERIO DE PIEDRA

Justo al comienzo de la Semana Santa fuimos a pasar un día al Monasterio de Piedra, un lugar especial en el que disfrutamos de un día rodeados de un paisaje sorprendente. Desde que era un niño no había vuelto al lugar, y claro, no es lo mismo que verlo por primera vez, pero sigue siendo un lugar en el que el agua, ayudada por la mano del hombre ha modelado un jardín de ensueño. En el paseo que dimos por ese jardín los pájaros estaban muy presentes, cantando durante todo el camino en la hermosa arboleda que rodea el lugar, pero también buscando alimento en los merenderos y aparcamientos cuando la mayoría de los visitantes ya nos estábamos yendo. 

Empiezo con un chochín (Troglodytes troglodytes) un pequeño pájaro que se dejó fotografiar tan tranquilo mientras cantaba

En un lugar con tantas cascadas, no podían faltar las lavanderas cascadeñas (Motacilla cinerea)

También estaban por todos lados sus primas las lavanderas blancas (Motacilla alba)

Cuando ya atardecía en los jardines de la entrada me entretuve antes de coger el coche. Éste es un zorzal charlo (Turdus viscivorus)

Detrás del zorzal, un primo suyo, un mirlo (Turdus merula)

Aquí se les ve también compartiendo costumbres para buscar alimento

El mirlo con un poco más de detalle

Junto al zorzal y el mirlo, un pinzón vulgar (Fringilla coelebs) arriba a la derecha

También el pinzón con un poco más de detalle 

También con el zorzal estuvo comiendo con una colirrojo tizón (Phoenichurus ochruros)

Un poco más de detalle del colirrojo tizón

Desde las alturas lo contemplaba todo un verdecillo (Serinus serinus)

Acabo con algunas fotos de lugar, que también lo merece:


Cascada la Caprichosa, que ha cambiado su forma tras la DANA que arrasó con el lugar hace dos años

Ésta creo que es la Cascada de los Fresnos Altos

Y esta creo que se llamaba Cascada Iris

La última de las cascadas es la más espectacular, la Cola de Caballo, impresionante la gruta que se hay tras la cortina de agua

No sólo hay aguas en movimiento, también apacibles estanques como el Lago del Espejo

jueves, 15 de enero de 2026

CHORLITO DORADO, UN MOSQUITERO CON PROBLEMAS... Y LOS INEVITABLES CORZOS

Otro fin de semana que he disfrutado a lo grande por Santorcaz, pero la diferencia esta vez, es que en las dos salidas que he hecho he ido acompañado. Y no somos pocos, dos adultos y tres niños pequeños, pero aún así vimos cosillas interesantes que hicieron las delicias de los niños.
El sábado salimos por la Hontanilla, porque yo confiaba en que pudieran ver algún corzo como lo hice yo el fin de semana anterior, y así fue. Y encima no fui yo quien descubrio los primeros fue el chico mediano, así que estuvo tan contento después.´

Empezamos el paseo con un ratonero (Buteo buteo) sobre un almendro con la Sierra de Guadarrama al fondo

El ratonero nos daba la espalda, pero pronto salió volando, no pudimos acercarnos mucho

En una noguera había una totovía (Lullula arborea) con sus típico diseño facial

Había muchos ratoneros a la vista, éste en un poste eléctrico

Y este en otro más lejano, aislado para evitar electrocuciones

También los veíamos todo el rato por el cielo, algunos maullando, tal vez avanzando ya hacia la época de celo

Como decía, el chico gritó ¡corzos! y ahí estaban en el cerro de enfrente

Y después un poquito más adelante, un grupito de hasta 9 corzos subieron como si nada por una empinada cuesta y dieron la vuelta para desaparecer de nuestra vista

De vuelta a casa, más ratoneros, dos de ellos muy juntitos en un almendro, aunque uno fue más miedoso que el otro al vernos

El domingo cambiamos de paisaje y nos fuimos por el Camino de Pezuela y El Arbollón. Yo me entretuve con algunas curiosidades y de nuevo los corzos nos dieron un sorpresón.

Como casi todos los inviernos vi un chorlito dorado (Pluvialis apricaria)

Aunque la foto no es buena, merece protagonismo un pájaro que cría en las zonas próximas al Círculo Polar Ártico


Y de nuevo la sorpresa, incluso en zonas abiertas hay corzos. Nueve otra vez, serían los miso que el día anterior


En la huída el grupo se separó y estos tres se fueron en dirección a Pioz, aunque estábamos lejos

El otro grupito se refugió a la sombra de una encina aislada, también a buena distancia

Volviendo vimos algún pájaro interesante como este alcaudón meridional (Lanius meridionalis)

Éste es un macho de tarabilla común (Saxicola torquata)

Y termino con algunas cosillas que vimos en nuestro propio jardín. Muchas veces, es suficiente con mirar a lo que vive a nuestro alrededor para encontrar también elementos con los que aprender y disfrutar.

Rápido los gorriones (Passer domesticus) descubrieron que habíamos rellenado el comedero con apetitosas semillas

En la antena del vecino los estorninos negros (Sturnus unicolor) cantaban

Aquí hincha el buche para hacer sus silbidos y sus imitaciones de sonidos de alarma y otros cantos de pájaros

Y acabo con este mosquitero común (Phylloscopus collybita) que buscaba insectos entre las hojas que uso como acolchado del huerto

Nos sorprendió que no se asutó de nuestra presencia y lo podíamos ver todos a placer

Pronto vimos que algo le pasaba, tal vez el frío de estas noches, le hacía reservar sus fuerzas y pudimos acercarnos hasta un metro, no podía sujetar a los tres niños a la vez

Aquí se le ve como inflado, como digo, algo le pasaba

Tanto podía acercarme que para esta foto utilicé el modo macro de la cámara.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

UN ZORRO, UN FESTIVAL DE CORZOS Y RAPACES

El día después de Navidad, reservé un par de horas para ir a contar pájaros por Santorcaz, siguiendo la rutina que cumplo desde hace años que hago el SACIN. Hacía tiempo que no salía sólo por el pueblo y aunque de pájaros no hubo nada especial que contar, fueron los mamíferos los que sí estuvieron muy activos a pesar de que no madrugué mucho. 

Con su espléndido pelaje invernal, este zorro (Vulpes vulpes) me descubrió antes que yo a él

Aunque el zorro fue lo menos habitual, los protagonistas reales fueron los corzos (Capreolus capreolus). Ya desde el comienzo del paseo, poco después de dejar la piscina apareció uno de ellos en el horizonte. Luego algunas rapaces posadas en los tendidos eléctricos y ya después fueron otra vez los corzos por todos sitios, no sé si los mismos, pero no todos lo serían.

Éste macho me observó tras unos espartos durante unos segundos antes de desaparecer. Habra tirado sus cuernas en algún sitio y le crecerán unas nuevas durante la primavera.

Estos dos milano reales (Milvus milvus) debieron pasar la noche en ese poste 

En uno más cercano un cernícalo macho (Falco tinnunculus) buscaba una presa

Mucho más lejos un águila imperial (Aquila adalberti) también buscaba el desayuno

Caminando entre carrascas descubrí a unos 20 metros que algo se movía, ellos me debieron oir u oler, tras un rato en que creo que no habían descubierto

Tras seguir con mi itinerario, allá por Las Fuentes, volví a ver unos corzos en la distancia

Volviendo a los pájaros, un carbonero (Parus major) se puso a una corta distancia

A pesar de ser bastante comunes, no dejan de ser uno de los pájaros más bonitos

Me sorprendió que aún pasaran grullas (Grus grus) volando hacia el sur a finales de diciembre

Tras bajar la vista de las grullas fue cuando encontré al zorro en un sembrado, y tras obsservarnos, se ocultó entre unos espartos

Desde la Hontanlla, de nuevo otro grupo de corzo, da envidia ver cómo suben por los cerros sin aparente hacer ningún esfuerzo

Rara es la vez en que los corzos no descubren antes al humano

Y para mi sorpresa cuando estaba ya llegando al pueblo, en frente de la Cuesta de la Torrecilla o Cerro del Elvira, otra vez los corzos se metieron por medio cuando estab intentando fotografiar a un par de milanos reales.

La casualidad quiso que el milano se cruzase en el camino de unos corzos que yo no sabía que estaban ahí

Es una secuencia curiosa, porque a posta hubiera sido muy difícil de conseguir

Hasta tres corzos se cruzaron en el camino del milano

Cuando ví que había corzos por el cerro, los busqué y les pude grabar antes de desaparecer

Cuando ya los corzos se fueron, pude fotografiar con más calma al milano