jueves, 6 de agosto de 2026

OCCIDENTE DE ASTURIAS: OSOS, BOSQUES, RÍOS, PLAYAS Y MONTAÑAS

Hemos vuelto de pasar una semana por el occidente asturiano y anque la primera foto que he elegido sea una mierda, lo es de un animal emblemático, el oso pardo (Ursus arctos). Y es que, aunque no pudimos fotografiar un oso, sí que nos cruzamos con un osezno de este año en la pista de acceso a la aldea en la que nos alojábamos, Moncó. Fueron sólo unos segundos, pero la mirada de ese cachorro de oso mirándonos sorprendido se nos clavó para siempre. Tras años de buscarlo al final fue un encuentro fortuito el que nos llevamos como recuerdo. Y es que estaba claro que había osos cerca, porque vimos que un oso adulto había hecho sus necesidades la misma noche en que llegamos, a sólo 200 m de nuestra casa.

Excremento tipico de oso tras haber consumido cerezas silvestres

La pequeña aldea de Moncó en la que nos alojamos

Todas las mañanas desde la ventana de los niños, las golondrinas (Hirundo rustica) descansaban y se acicalaban para que los niños disfrutaran de ellas

Los primeros días de nuestra estancia la pasamos en las inmediaciones de Moncó, que está cerca de Muniellos, un lugar cubierto de espesos bosques maduros donde el verde es tan intenso como en pocos otros lugares. 

Al fondo la Reserva Integral de Muniellos, uno de los bosques mejor conservados de Europa

Mientras nos refrescábamos los pies en el río Muniellos, descubrimos una rana galaica (Rana parvipalmata), un endemismo del noroeste de la Península Ibérica

En las propias aguas del río, vimos un montón de truchas autóctonas (Salmo trutta)

Nos llamó la atención estas curiosas polillas (Euplagia quadripunctaria) bastante abundantes. Lo llamativo era que las alas inferiores, que se pueden ver en vuelo, son de un llamativo color rojo

Estos creemos que son caballos hispano bretones, muy escasos, al haber perdido su utilidad como animal de tiro

En los prados eran frecuentes las cornejas negras (Corvus corone)

Acostumbrado a ver esta mariposa en Santorcaz, me llamó la atención que también fueran abundantes en esta zona las mariposas rey moro (Brintesia circe)

Todos apredimos que estas estructuras para proteger las colmenas de los osos se llaman cortines
 
El día en que la ola de calor estaba previsto que llegara hasta Asturias, bajamos a la playa de La Cueva o La Arena, en las cercanías de Luarca. 

Vistas desde el Cabo Busto hacia el Oeste

Como en todos los cabos, parece que las gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) disfrutan volando al borde de las cornisas, como este adulto

En el Río Negro de Luarca, vimos un montón de gaviotas, sobre todo jóvenes de este año

Este juvenil, ya tenía algún año encima, porque se le ven algunas plumas grises de adulto

Éste adulto tenía un aspecto bastante desvencijado el pobre

En las escolleras del Puerto de Luarca había un cormorán grande (Phalacrocorax carbo) tomando el sol

Otro día de algo de calor, tuvimos la intencion de subir desde Leitariegos a la Laguna de Arbás, un lago glaciar, pero no pudimos hacerlo hasta la caída de la tarde. Antes, disfrutamos de comer a la sombra en Cerredo y de pasar la tarde en una granja escuela en Caboalles de Abajo.
Laguna de Arbás, de origen glaciar

En las laderas de las cumbres, a muy larga distancia los rebecos (Rupicapra rupicapra) pastaban como si fueran cabras

Las orillas de la laguna estaban plagadas de pequeños sapos comunes (Bufo spinosus) recién metamorfoseados

También en las orillas había plantas carnívoras Drosera rotundifolia

Como iniciamos la ruta tarde para evitar el calor, a la vuelta el atardecer resaltaba los pefiles de las montañas más lejanas

Hicimos más cosas, comprar avituallamientos en Cangas de Narcea, visitar el Monasterio de Corias, buscar osos en Gedrez y Monasterio de Hermo, buscar oro en Navelgas, visitar el bonito pueblo de Besuyo, subir hasta el Santuario de la Virgen del Acebo y, en fin, disfrutar de una Asturias aún por explotar turísticamente... por nosotros, que dure así.

En Cangas de Narcea un joven mirlo acuátco (Cinclus cinclus) nos tuvo entretenidos un buen rato

Si en la foto anterior le vimos buscando bichos, en esta estaba descansando sobre una sola pata

Pero lo que más estuvo haciendo fue acicalarse el plumaje, que debe estar en orden para poder sumergirse bajo el agua sin perder su impermeabilidad

Como decía fueron varios minutos los que estuvo dedicándose a su plumaje

Desde el Santuario de la Virgen del Acebo también hay unas grandes vistas a los montes cubiertos de praderías que rodean Cangas

El ratonero (Buteo buteo) se puede ver por casi cualquier prado de Asturias

En Monasterio de Hermo pudimos fotografiar también algún ratonero volando