Es una gozada salir por la mañana temprano en dirección al lavadero y los huertos en primavera porque en unos metros más de una docena de especies de pájaros cantan a todo pulmón. Lástima que últimamente siempre amanece medio nublado y no hay luz suficiente para poder sacar unas fotos un poco decentes. Aún así, algo siempre cumple un mínimo como para poder ser contado aquí, así que empiezo:
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El sábado en un corto paseo cerca de casa nos llamó la atención
esta paloma torcaz (Columba palumbus) |
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El domingo amaneció algo nublado como he dicho |
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Aunque lejos, los abejarucos (Merops apiaster) siempre son bonitos |
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Cantaban varias totovías (Lullula arborea), la mayoría volando
pero una estaba posada muy a la vista |
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Ceja y mejillas muy marcadas, son sus características, y no hay que confundirlas con las cogujadas, que tienen cresta, aunque en muchos sitios las llaman totovías |
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Como siempre en las zarzas, las currucas cabecinegras macho (Sylvia melanocephala) se ponen a cantar |
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Y el que cantaba dándolo todo fue este zarcero común (Hippolais polyglotta) |
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Como su apellido en latín indica, es un imitador de otras aves |
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Escuchando al zarcero apareció un aguilucho lagunero macho (Circus aeroginosus) |
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Y acabo con una piedra con patas, un Ocnerodes prosternalis. Se trata de
un saltamontes incapaz de volar |
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