lunes, 27 de julio de 2015

UN NIDO DE GOLONDRINAS EN CASA

A veces no sé si soy yo el que busco a los pájaros, o son ellos los que me persiguen: aún no habíamos terminado de entrar a vivir en la nueva casa que mis padres se han hecho en Santorcaz, y ya había unos “okupas” que se nos querían adelantar. Se trataba de una pareja de golondrinas (Hirundo rustica) que en cuanto los albañiles dejaron el exterior a punto, empezaron a aportar barro sobre la puerta de entrada a la casa, al alcance de nuestra mano. Se trata de un pequeño porche orientado al oeste.


La flecha de arriba indica el lugar del nido, la de abajo, las "medidas" tomadas para evitar que manchen el suelo
Probablemente se trate de una pareja inexperta o a la que algún desalmado ha destruido el nido en otro sitio, porque empezaron el nido muy tarde, en junio. Además se han enfrentado a la escasez de barro, dado que no ha llovido casi nada en este verano. También tuvieron que defender el nido ante una pareja de golondrinas dáuricas (Cecropis daurica) que también estuvieron merodeando por allí un tiempo.

La pareja de golondrinas siempre de caza o vigilando qué es lo que pasa en el nido
No pensábamos que culminasen su obra, porque el nido quedó bastante pequeño, por falta de materiales, y ya nos habíamos instalado allí, metíamos trastos, cajas y muebles cada dos por tres, hacíamos taladros para colgar lámparas y cortinas y otra infinidad de ruidos y molestias varias. Pero allí continuaron, y un día que me subí a una escalera vi cuatro pequeños huevos. Así que declaré espacio protegido el dintel de la puerta y ni el barro ni las crines de los caballos del vecino que se les caían al construir el nido, consiguieron la descatalogación del lugar como protegido.

Los padres se acicalan tranquilos frente al nido incluso a pocos metros de nosotros
Parece que se quedan mirando a sus pequeños, como para decirles que se estén tranquilos, que estos humanos no iban a hacerles ningún mal
Así ha ido avanzando el verano, y tal vez por el calor extremo y la estrechez del nido, un día un golondrino apareció muerto en el suelo. No tendría ni cinco días de vida.
Pero desde entonces hasta ahora, sus tres hermanos han recibido las atenciones de sus solícitos padres e incluso con nosotros delante, entran a cebarlos, no sin algunas vueltas de reconocimiento previo.

Los tres hermanos, hace 10 días, con los cañones de las plumas asomando y mirando por su balcón.
En cuanto ven aparecer a los padres, asoman sus enormes bocas para ver si reciben un poco de puré de insectos voladores
Las cebas son breves y el hermano más grande está casi siempre en el centro
El vuelo es rápido y sin instrumentación adicional a una cámara, es difícil congelar al pájaro
El mayor de los hermanos, ayer domingo ya estaba con medio cuerpo fuera y estirando las alas, así que es posible que la próxima vez, ya le vea volando por allí cerca. En un par de meses o tres marchará con otros hacia Costa de Marfil, Ghana o Burkina Faso. Espero que cruce sin problemas el Estrecho de Gibraltar y que los vientos le favorezcan al sobrevolar el desierto del Sáhara, tanto en el viaje de ida como en el de vuelta.

Este fin de semana los pollos ya casi están emplumados...
... pero el más grande de todos, acapara casi todo el espacio para hacer ejercicios de entrenamiento
Aprovecho para demostrar que la existencia de nidos de golondrinas o aviones en una casa no deben suponer un motivo de preocupación o fastidio, un simple cartón bajo el nido es suficiente para que no se manche nada, y al final, son sólo unas pocas semanas en las que hay pollos que defequen en el suelo. Al contrario, debería ser un motivo de alegría el poder observar el desarrollo de un animal tan pequeño, capaz de alimentarse en vuelo, con un canto agradable y que es un atleta que recorre miles de kilómetros sobre mares y desiertos. Tanto a niños como a adultos nos pueden enseñar muchas lecciones de cómo se vive la vida ahí fuera sin poder recurrir a tecnologías y máquinas para sobrevivir.


Con un simple cartón podemos controlar cualquier inconveniente que puedan producir.
Agradezco a mis padres el respeto con que las tratan y dedico esta entrada a una pareja de buenos amigos, que como pronto van a hacer los pequeños golondrinos, el sábado iniciaron un nuevo camino juntos, espero que lleno de éxitos y felicidad.

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