lunes, 19 de junio de 2017

ÁGUILA DE HARRIS

Aún no es verano, pero el clima está cambiando y todo apunta a que somos los culpables. Va a haber que cambiar costumbres, pero de momento, yo sigo con la de madrugar al menos un día del fin de semana e ir al campo. Como casi siempre, hay alguna sorpresa, esta vez un ave rapaz americana que vive desde Texas hasta Chile y Argentina y que había escapado de su dueño.
Pero vamos a empezar por el principio. Primero, me encontré con otra rapaz, que pasa el invierno en el centro de África, así que no debe temer mucho al calor. De hecho es cazadora de reptiles, así que, agradecerá el calor que hace que las culebras estén más activas. Obviamente se trata del águila culebrera (Circaetus gallicus) que posada en un poste eléctrico, me vigilaba de reojo.

A pesar del contraluz destacan por sus formas macizas
La espalda es oscura, que contrasta con sus partes inferiores blancas que no se ven en la foto
Con el calor también se activan los insectos, y las pocas plantas que hay en flor atraen a las mariposas.

Melanargia lachesis o medioluto ibérica
A veces las abejas molestan a las mariposas
Pieris rapae o blanquita de la col
Lycaena phlaeas o manto bicolor
Kanetisa circe  o rey moro
Las llamativas mariposas hacen que no prestemos atención a otro sinfín de especies que también liban néctar o comen polen.

Había abejas grandes...
... abejas pequeñas,
abejas negras y otras que parecían avispas,
y abejas junto a escarabajos.
Algún pájaro se dejó ver también, entre ellos, los cada vez más numerosos gorriones morunos (Passer hispaniolensis) que parece expandirse rápidamente con el aumento de las temperaturas. Hace pocos años no vivían por esta zona.

Los machos de gorrión moruno tiene todo el capirote rojizo,
las mejillas muy blancas y el pecho muy moteado de negro
Como pasa últimamente, los aguiluchos laguneros (Circus aeroginosus) estuvieron muy activos, y pude fotografiar a algunos miembros de la familia: la hembra y un juvenil nacido este año.

La hembra es oscura con los hombros color crema
Este juvenil se ocultó en un sauce. Se aprecia su barbilla y coronilla color crema
Y fue después cuando llegó la sorpresa, una rapaz posada en el suelo en medio del pinar. Era tan oscura que pensé que era otro pollo de aguilucho, pero no huía así que pude observarlo tranquilamente y comprobar que era un Águila de Harris (Parabuteo unicinctus). Llevaba las pihuelas así que como no había nadie por allí se trataba de un individuo escapado. Al ponerme en contacto con los Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid, se pusieron en contacto con su dueño, que había denunciado su pérdida hace cuatro días, y al cabo del tiempo vino a buscarlo. El pájaro estaba cansado, asustado o vete a saber porque hico caso omiso a sus llamadas. Allí los dejé, porque hacía calor y tenía que volver a casa.

Muy oscuros con las calzas y hombros pardos, los conocía
por ser muy habituales en los mercadillos medievales
Aunque tranquilo, siempre guardó las distancias
Iniciando la vuelta a casa, en un corto tramo que usé de carretera puede contar 5 pájaros atropellados en sólo unos 100 metros. ¿Cuántos millones caerán inútilmente en todas las carreteras del mundo?


Un gorrión moruno atropellado
Un pájaro inidentificable
Antes de llegar, otra rapaz, también muy común estuvo sobrevolando el Cerro de La Elvira, mostrando que era un adulto cambiando las plumas de su cola.

En los ratoneros las alas son bastantes anchas
Aquí se ve mejor el estado de la muda de su cola
No salimos mucho de casa este fin de semana por el calor, pero los pequeños pájaros aguantan y son capaces de plantar cara al sol lanzando sus cantos al aire.

Sin miedo, los verdecillos se exponen al sol para cantar

domingo, 4 de junio de 2017

AGUILUCHO CENIZO DE CAZA, ABEJARUCO Y RAYO

Tocaba la segunda salida del SACRE de primavera y ya me despido hasta el año que viene. Como siempre digo, se trata de contar aves, no de fotografiarlas, pero siempre se puede hacer alguna fotillo si los pájaros aguatan un rato. Esta vez sólo hay dos especies protagonistas, el abejaruco (Merops apiaster) y el aguilucho cenizo (Circus pygargus).
Junto a una colonia de abejarucos, grajillas y gorriones chillones algunos abejarucos me vigilaban para asegurarse de que sus nidos no corrían peligro.

Aunque no le daba el sol, aún mostraba unos bonitos colores
Y en cuanto a los aguiluchos, vi dos, uno en Santorcaz y el otro en Valdarachas. Ambos iban de caza, pero sólo el último pareció tener suerte.

El aguilucho torcato pasó cerca y mostró el típico patrón de los machos
En Valdarachas, otro macho acariciaba los campos en busca de presas...
... y con un giro repentino de sus largas alas se desplomó en el sembrado.
Con la cebada alta, sólo asomaban los extremos de sus alas.
Tuvo éxito, ya que se posó en un barbecho próximo a comer...
...y una vez saciado volvió a levantar el vuelo
Y me despido con una foto de una de las tormentas de estos días. Es difícil hacer una foto a un rayo, y más si tienes que sostener la cámara a pulso, pero aunque testimonial, conseguí que se viese un rayo lejano. 

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martes, 30 de mayo de 2017

CORZO, CONEJO Y RATA DE AGUA

Ya tocaba volver por aquí, que las primaveras no es cuestión de pasarlas bajo techo, así que madrugón el domingo y a gastar las botas. La mañana más bien fresca y ventosa, lo que no es buen presagio según mi experiencia: cuando sopla el viento no es cuestión de salir por ahí a volar sin necesidad.
Pero no importa, porque la Naturaleza en cualquier momento muestra sus maravillas y sus dramas, en el Serengueti serán unas leonas atacando un búfalo, pero esa misma lucha por la vida la representan muchos otros actores.

Con su armadura este escarabajo intenta resistir el ataque de tres hormigas
No se cómo acabaría la lucha, pero si yo fuese un insecto no me gustaría tener que vérmelas con unas hormigas hambrientas... no creo que aflojen la presa nunca.
Retomo el hilo habitual de mis andanzas y comienzo por el principio, con el primer pájaro que fotografié bebiendo en el lavadero.

A pesar de la poca luz, se aprecia el curios pico de este piquituerto (Loxia curvirostra)
Después desde una de mis atalayas favoritas disfruté de varios actores, algunos muy lejos y otros muy cercanos.

A pesar de la vegetación, el espejo blanco de este corzo (Capreolus c.) llamó mi atención
Una oscura aguilucha lagunera (Circus aeroginosus) descansaba en un barbecho
Al cabo de un rato alzó el vuelo y me estuvo sobrevolando un rato
Mientras veía a la aguilucho un grupo de mitos (Aegithalus caudatus) me rodearon
Parecía que me observaban...
... y luego me enseñaron sus larguísimas colas.
Si el viento echa para atrás a algunas aves, también sirve para ocultar a los ruidosos humanos del oído de los mamíferos, así pude estar a escasos dos metros de una simpática rata de agua (Arvícola sapidus).

En el arroyo, la rata mordisqueaba tranquilamente la vegetación
video

El resto de protagonistas del día me los fui encontrando al salto, simplemente caminando cerro arriba y cerro abajo, algunos ya los había visto antes, pero la mayoría fueron nuevos.
 
Otra vez me encontré con la hembra de lagunero en un barbecho...
... y de nuevo volvió a dar vueltas en el cielo.
Un abejaruco (Merops apiaster) había capturado un enorme abejorro
Por el suelo me crucé con una lagartija colilarga (Psammodromus algirus)
En medio de las rodadas de un camino un conejo se alertó (Oryctolagus cunniculus)
Y decidió dar la vuelta por donde había venido
Tampoco las mariposas querían volar mucho como esta Euphydryas desfontainii
De este licénido dudo en su identificación...
... a pesar de poder fotografiar por las dos caras
Este ratonero (Buteo buteo) encogió las alas para desplazarse más rápido
Una abubilla (Upupa epops) levantó su cresta al asustarse...
... y después la bajo para observarme más tranquilamente.
De vuelta en el lavadero, un verdecillo (Serinus serinus) cantaba en una morera
Y en el Caño Alto, me cantó un rato un ruiseñor (Luscinia megarynchos)