lunes, 24 de febrero de 2014

¿SE ACABA EL INVIERNO? MIGRATORIAS Y CANTANTES

Por fin ha hecho un fin de semana soleado y hemos pasado unos días en Santorcaz, aunque no tuvimos mucho tiempo de disfrutar del campo. Y digo del campo, que no de la Naturaleza, pues a veces no hace falta salir muy lejos para disfrutar de alguno de sus espectáculos: las migraciones. Está acabando el invierno y las aves migratorias tienen que volver a sus territorios de cría, y ya que las especies más grandes necesitan más tiempo para sacar adelante a sus vástagos, tienen que moverse pronto.

El domingo cuando salía por la puerta de casa, sin saber muy bien por qué, miré al cielo, y muy lejos, sobre la torre de la iglesia, alrededor de 50 milanos negros (Milvus migrans) ganaban altura. El apellido latino de esta rapaz, ya indica que es un gran viajero, y en concreto los individuos europeos gustan de pasar el invierno en las zonas tropicales de África. Cruzan el Estrecho en grupos y después se desparraman por toda Europa.

Grupo de milanos negros a gran altura
Con los prismáticos, y luego en casa aumentando la imagen, pude comprobar que un milano real (Milvus milvus) se había unido a ellos, como buscando compañía. Esta especie también se desplaza desde sus territorios de cría norteños, pero no llega tan al Sur, quedándose muchos de ellos a pasar el invierno en la Península Ibérica.

Milano real en el centro, más claro, con "ventanas" claras en las alas
Justo después de comer, el inconfundible trompeteo de las grullas (Grus grus) de nuevo me hizo mirar al cielo y descubrir un enorme bando de unos 200 individuos que volaba en formación hacia el noreste. Estas grullas que en invierno se alimentan en rastrojos y dehesas de Extremadura y Castilla, previo paso a reponer fuerzas por Gallocanta y alguna otra laguna como la de El Hito, llegarán a criar al Norte de Alemania, Polonia, Rusia y los países escandinavos.

Grullas en formación
En algún momento pararon y dieron varias vueltas para reajustar el rumbo y la altura.

Girando en círculos para reorientarse

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Y como digo, tampoco hace falta ir muy lejos para disfrutar de las aves, pues aún con el invierno sin acabar, las aves sedentarias ya proclaman a los cuatro vientos cuales son sus dominios. Ellas no saben solfeo y nosotros no hace falta que paguemos entrada para escuchar sus melodías, pero partir almendras bajo el tibio sol de finales de febrero, mientras cantan mirlos y pardillos, es una de las mejores formas que conozco de digerir una buena paella de domingo.

Poned el volumen en los vídeos, ¡que hasta la cámara de fotos captó los cantos!

Mirlo macho adulto (Turdus merula) en un ciprés
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Pardillo macho (Carduelis cannabina) cantando
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lunes, 17 de febrero de 2014

ÁGUILA IMPERIAL Y PERDICERAS EN EL PARDO

Seguimos sin poder disfrutar de días de campo en Santorcaz por el mal tiempo, pero no nos resignamos a quedarnos encerrados en casa, así que el domingo con algo ya de sol, visitamos el Monte del Pardo. El lugar en el que tuve mi primer trabajo recién acabada la facultad, me trae buenos recuerdos, aunque el hecho de estar constreñido por las vallas de la zona no visitable, me deja un regustillo amargo. En cualquier caso es una placer contar con un lugar en el mismo término municipal de una ciudad de tres millones y medio de habitantes en que es fácil ver especies como el águila imperial, buitre negro o águila perdicera. A ello fuimos y no se nos dio mal...

Lo primero que vimos al llegar a la zona de Mingorrubio fue una gran ave posada en un fresno sobre el río Manzanares. Ya con los prismáticos un precioso macho de faisán (Phasianus colchicus) descansaba tranquilamente en la otra orilla. Cualquiera sabe que tipo animales sueltan en esa finca para solaz de sus majestades y sus invitados... Se trata de una especie asiática que escapa al control de los cotos de caza.

Precioso faisán macho del grupo torquatus, o de collar blanco
cuya distribución original es China
Desde tiempo inmemorial los reyes europeos han querido rodearse de este tipo de aves
También entre las ramas vimos un cisne vulgar (Cygnus olor) que no se asustó ante nuestra presencia. Otra especie de latitudes más norteñas que habita por estos lares producto de escapes y sueltas...

Cisne vulgar, una de las aves de mayor tamaño de Europa
Algunas especies parecían barruntar la mejora del tiempo: un grupo de ánsares o gansos (Anser anser) pasó volando en dirección Norte, en busca de sus zonas de cría tras haberse venido al sur a pasar el invierno.

Añadir leyenda
Por fin apareció algo puramente ibérico, un joven probablemente de segundo año de nuestra especie estrella: el águila imperial ibérica (Aquila adalberti). Esta vez no se trataba de escapes o especies asilvestradas, sólo en España y Portugal puede disfrutarse en libertad de esta gran águila, y a disfrutar de esta especie vienen pajareros de todo el mundo.

Águila imperial ibérica subadulta: aún no posee sus inmaculados hombros blancos,
pero sí en cambio ya se aprecia una nuca más rubia
Y cuando ya volvíamos hacia el coche, dos grandes aves cicleaban a baja altura: una pareja de águilas perdiceras (Aquila fasciata), una especie en fuerte regresión, que en la Comunidad de Madrid, sus parejas se pueden contar con los dedos de una mano, y sobran dedos. El contraluz no ayudaba a disfrutar de estas aves, pero ser un animal tan escaso y poderlo ver y fotografiar durante minutos hizo que nos fuésemos con un buen sabor de boca.

Las perdiceras adultas muestran un cuerpo bastante blanco y cola relativamente larga
Con el sol de cara, el blanco resplandecía incluso a gran altura
Los componentes de la pareja, ciclearon muy próximos entre sí.
En fin, que como había mucha gente sólo las grandes aves del cielo se dejaron fotografiar, pero otros organismos más humildes, pero interesantes, no pudieron escapar a mi objetivo.

Hongo Tremella mesentrica creciendo sobre la rama muerta de un fresno
Hongo Tremella foliacea creciendo sobre el tocón de un álamo
En fin, como siempre, el monte casi nunca defrauda desde las águilas a los hongos hay miles de cosas que descubrir.

Dehesas de El Pardo con la Sierra de Guadarrama al fondo


lunes, 10 de febrero de 2014

Madrid Río... y frío II

El mal tiempo reinante hace que nos mantengamos en Madrid, y como hay pocas ventanas de buen tiempo entre tanta ciclogénesis explosiva, no hemos podido ir a pajarear muy lejos este fin de semana. Un par de horas sin lluvia por la tarde del sábado, y tener Madrid Río a tiro de metro, nos animó a acercarnos a ver si poco a poco aprendo de gaviotas. Son dos especies de gaviotas las que en gran número pueden verse en invierno en Madrid, pero entre tanta gaviota, los ojos expertos son capaces de encontrar especies americanas, estrictamente marinas o septentrionales que arrastradas por las tormentas se refugian en el interior. 


Decenas de gaviotas descansan en el Manzanares...
...mientras varios miles cruzan Madrid hacia los embalses donde duermen.
No soy un experto en gaviotas, así que sólo mostraré las especies más frecuentes a ver si aprendiéndomelas bien, empiezo a distinguir a las que se salgan de la norma.

Una de las más frecuentes es la gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus), que es de pequeño tamaño. En 2009, alrededor de 65.000 individuos invernaron en Madrid, casi tantas como Cataluña, que cuenta con cientos de kilómetros de costa y humedales como el Delta del Ebro.

Gaviota reidora con plumaje virando al estival: cabeza negra 
Reidora adulta con plumaje aún invernal:
cabeza blanca con mancha negra detrás del ojo
Reidora adulta levantando en vuelo
Reidoras adultas en vuelo con plumaje invernal típico
Las reidoras juveniles se diferencian de las adultas por las manchas oscuras en las alas
La otra especie abundante en Madrid en invierno es de mayor tamaño: la gavota sombría (Larus fuscus). Su población es similar a la anterior: algo más de 66.000 en 2009, aproximadamente las mismas que en la provincia de Málaga.

Grupo de gaviotas sombrías con diferentes plumajes
Sombría con el plumaje y pico de adulto típico
Sombría probablemente de tercer invierno, parecido a una adulta
 pero con pico oscuro y manchas por el cuello
Sombría probablemente de segundo invierno con más manchas por el cuello 
y las alas alimentándose de una carpa muerta
Sombría de primer invierno con el cuerpo completamente a manchas
Como digo, no estoy muy familiarizado con las gaviotas, así que si algún experto pude corregirme con algún comentario, será bienvenido.
Otras aves acuáticas acompañan a tanta gaviota. Algunas son aves principalmente marinas pero que el invierno lo pasan en el interior: los cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo).


Grupo de cormoranes grandes descansando
Cormorán con plumaje de cortejo: nuca y "muslo" blanco
Cormorán con plumaje adulto no nupcial: completamente negro
Con reminiscencias menos marinas están las pollas de agua (Gallinula chloropus) y los ánades reales (Anas platyrhynchos).


Polla de agua o gallineta buscando alimento entre las hierbas
Azulón macho con su cuello verde y pechuga castaña
No fuimos los únicos que miraban y fotografiaban a las aves acuáticas del Manzanares y pareció que hasta las palomas (Columba livia) se contagiaron y se asomaban a mirar a las gaviotas.

Palomas asomándose al río
Pues esta es la crónica de la tarde, la noche y la lluvia nos hizo que regresásemos pronto y allí quedó Madrid Río, un lugar cuanto menos curioso en el que se mezclan puentes churriguerescos como el de Toledo y churros como el puente de Perrault.

Puente de Perrault en primer término y el de Toledo al fondo