domingo, 21 de julio de 2013

NOCTURNAS DE DÍA

Este pasado sábado, de nuevo ha hecho calor en Santorcaz (Madrid), así que ha sido inevitable madrugar un poco para evitar las peores horas del día. Pero no sólo el calor agrede al paseante en verano, también cardos, aliagas e insectos hacen que sea una época bastante hostil.

Tábano de especie desconocida
Aún así, pertrechado de sombrero, pantalón largo y repelente de insectos, salí al campo y pronto me recibieron las cogujadas montesinas (Galerida theklae) a la luz del amanecer.

Cogujada montesina entre el pasto seco
Tan pronto era, que las mariposas aún seguían "durmiendo" esperando que el aire se calentase algo más.

Colias croceus
Poco tiempo después el calor ya apretaba, y los perdigones (Alectoris rufa) acompañados de su madre, saciaban su sed bajo el viaducto del AVE.

Perdigones huyendo asustados
También en el entorno de la línea del AVE, algunas especies se han establecido. De nuevo, las cogujadas montesinas aparecían buscando insectos entre el balasto.

Cogujada montesina adulta con la cresta levantada
Pero una de las primeras sorpresas del día, llegaba cuando el sol ya estaba muy alto. De repente, un chotacabras pardo (Caprimulgus rufficollis), especie nocturna, levantaba el vuelo para volverse a posar unos metros más adelante. Debía tener el nido cerca, puesto que simulaba estar herido para atraerme y alejarme del nido.

Chotacabras pardo abriendo su enorme boca con la que
captura insectos en vuelo durante la noche
Tan valiente fue, que me dio tiempo a grabarle en esta curiosa actitud.

video

La siguiente sorpresa, fue otra ave nocturna, en este caso, un enorme búho real (Bubo bubo) que se levantó silenciosamente bajo una encina en la que sesteaba.

Búho real en vuelo
Y como si no quisiesen ser menos que el rey de la noche, las reinas de la mañana aparecieron señoreándose por su cazadero: una pareja de águilas reales adultas.


Por la tarde, dimos un corto paseo por el camino de Corpa y el cielo tormentoso dejaba bellas estampas.

Atardecer en el camino de Corpa
Al ponerse el sol, un resquicio entre las nubes y la línea del horizonte simulaba el efecto de un fuego en el rastrojo.

Rastrojo "en llamas"

Finalmente apretamos el paso de vuelta, porque se veían las nubes tan cerca que no queríamos mojarnos.

Tormentas hacia Pioz y El Pozo de Guadalajara

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